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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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RECURSOS ESCUELA SABÁTICA 
MATERIALES ADICIONALES 

II Trimestre de 2008 
"Jesús es maravilloso" 

Lección 11 

(7 al 14 de Junio de 2008) 

¿Está vacía la tumba de Jesús? 

Por Efraín Velózquez ' 

Un reciente documental asegura haber encontrado la tumba de Jesús de Nazaret. Ese 
Jesús no es hijo de un carpintero, estaba casado, tenía un hijo, no había sido crucifi- 
cado ni había resucitado de los muertos. ¿Será ese el Jesús de Nazaret a quien vene- 
ran millones de cristianos? 

Los productores de cine James Cameron y Simcha Jacobovici estremecieron al mundo 
con la noticia que haría rescribir todos lo libros de historia que hablan de la vida de 
Jesús de Nazaret. 

Jacobovici se dirigió a Talpiot (Jerusalén) para buscar los restos de una tumba exca- 
vada en 1980. Jacobovici buscó evidencia, logró entrar ilegalmente a la tumba que 
había sido sellada, usó estadísticas, y al final pudo probar su teoría de que había en- 
contrado los huesos de Jesús. ¿Pero a que Jesús encontró? 

El hijo del carpintero de Nazaret 

Las tradiciones más tempranas sobre Jesús de Nazaret lo describen como hijo de un 
carpintero, de una familia pobre que vivía en Nazaret, cerca del mar de Galilea. El 
Jesús de la tumba en Talpiot no era un pobre campesino, pues su tumba estaba exca- 
vada en una roca. Ese tipo de tumba pertenecía a gente adinerada, y la familia de un 
carpintero no la podría haber adquirido. Hagámonos la idea de un mausoleo. Aunque 
Jesús fue puesto en la tumba de un rico llamado José de Arimatea, en Jerusalén, 
jamás su familia hubiera podido tener una tumba del tipo de la de Talpiot. En ese tipo 
de tumba se enterraban familias enteras, tenía lugar para 30 o más cuerpos. 

Jacobovici asegura que en Talpiot estaban los huesos de José, el padre de Jesús de 
Nazaret, y que ésa era su tumba familiar. Pero la tumba de José debería haber estado 
en Belén o en Nazaret. Era costumbre que las tumbas familiares se excavaran en el 
lugar de origen de la familia. Aun cuando en Jerusalén hay algunas tumbas de judíos 
que no eran jeruselamitas, en las lápidas se inscribía el origen de la persona enterrada 
allí, como "Simón de drene" o "Juan de Antioquia". La arquitectura de la tumba y su 



Efraín Velázquez ha completado estudios doctorales en Arqueología de Antiguo Cercano Oriente. Ha 
explorado extensamente sitios bíblicos en Israel, Palestina, Jordania, Egipto, Siria, Chipre, Turquía, Gre- 
cia, e Italia. Su experiencia en la conservación de artefactos de museo le ha permitido familiarizarse con 
la vida en el Antiguo Cercano Oriente. 



ubicación atenta contra la teoría de que la tumba pertenecía a la familia de Jesús de 
Nazaret. El padre de ese Jesús era un José, pero no un carpintero de Nazaret. 

La familia de Jesús 

Jacobovici ubica nueve osarios (cajitas donde se colocan los huesos) que habían sido 
sacados de la tumba. Al revisar los osarios, él corrobora que en su exterior están ins- 
critos los nombres de Jesús hijo de José, IVIaría y José. Además está el nombre de 
IVIariamenou, Judas hijo de Jesús y Mateo. Cualquier aficionado que escucha estos 
nombres se llena de emoción por la importancia que tienen estos personajes para los 
cristianos. 

Esos nombres ya habían sido publicados por Amos KIoner en 1986 en una revista 
científica. No habían causado sensación, porque los expertos en materiales del primer 
siglo de nuestra era saben que esos nombres eran muy usados en esa época. Richard 
Bauckham, de la Universidad de St. Andrews, ha preparado un catálogo con los 2.625 
nombres que se han encontrado en inscripciones del primer siglo. Entre los hombres, 
el segundo nombre más común es el de José, el cuarto el de Judas, y el sexto el de 
Jesús. Entre los nombres de mujeres, María era el más usado durante el período ro- 
mano temprano, apareciendo en el 21 .4% de todas las inscripciones. 

Las creativas sugerencias de Jacobovici no terminan aquí: él propone que un osario de 
Talpiot que se extravió en 1980 es el de "Jacobo", el hermano de Jesús. Pero no hay 
forma de conectar ese osario con la tumba encontrada en Talpiot. Las pruebas de pe- 
tina (formaciones minerales adheridas a objetos antiguos) que usa Jacobovici no son 
convincentes, pues no tenía suficientes ejemplos para comparar las muestras. 
Además, el osario perdido en 1980 no tenía ninguna inscripción, y el de Jacobo sí tie- 



En el museo canadiense que se exhibió en el 2001, pude leer esa inscripción clara- 
mente: "Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús". Si usamos la evidencia histórica 
tampoco podemos situar la tumba de Jacobo en Talpiot. Eusebio describe la tumba de 
Jacobo cerca del Monte de los Olivos, lejos de Talpiot. 

El matrimonio de Jesús 

Tal vez el argumento más impresionante fue la prueba de ADN de algunos fragmentos 
de hueso. ¡Los ADN de Jesús y de María eran diferentes! ¿Será eso algo tan impre- 
sionante? El hecho es que las mujeres que eran enterradas en las tumbas familiares, 
tipo mausoleos, siempre tenían un ADN diferente a sus esposos. Esa "María" (Maria- 
menou) podía haber estado casada con ese Jesús, Judas, Mateo o José. Las mujeres, 
casi siempre terminaban en la tumba de sus esposos, con quienes no deberían tener 
una compatibilidad exacta de ADN. A esa "María" no la podemos conectar con el 
"Jesús" de la tumba de Talpiot ni con el de Nazaret. 

La mención de María se hace al estilo de Dan Brown, quien popularizó en El Código 
Da Vinci la teoría de que María Magdalena era la esposa de Jesús. Pero no hay evi- 
dencia histórica o arqueológica en favor de esta teoría. Simcha Jacobovici propone 
que María Magdalena hablaba griego y que era una líder prominente en su ciudad. La 
"María" de Talpiot tiene su nombre escrito en griego, y Jacobovici argumenta que se 



debe a que ella venía de la cosmopolita ciudad de Magdala. Pero durante el primer si- 
glo, Magdala era una minúscula villa de algunos cientos de habitantes que hablaban 
arameo y no griego como su idioma principal. 

La crucifixión 

El Jesús que apareció en Talpiot no fue crucificado. Los judíos ortodoxos modernos 
exigen que se entierren los huesos de quienes han sido encontrados en excavaciones 
arqueológicas. Eso fue lo que se hizo con los huesos del "Jesús hijo de José" que se 
encontró en Talpiot. Esos huesos no eran de un crucificado, de haber sido así hubiera 
sido un descubrimiento importantísimo. Los excavadores hubiesen guardado esos 
huesos para exhibirlos. Solamente hemos encontrado un hueso con evidencia de cru- 
cifixión, y está en exhibición en el IVIuseo de Israel. 

Finalmente, el "Jesús hijo de José" cuyos restos fueron enterrados en Talpiot nunca 
resucitó. Los primeros seguidores de Jesús tenían tanta confianza en que Jesús había 
resucitado, que muchos dieron su vida bajo esa premisa. Pablo, un seguidor de Jesús 
de Nazaret, le escribió a la gente de la ciudad de Corinto que "si Cristo no resucitó, va- 
na es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe" (1 Corintios 15:14). 

Los judíos creían que la resurrección era un evento corporal y no "espiritual", como lo 
sugiere Jacobovici. La doctrina de la inmortalidad del alma surge en la teología cristia- 
na siglos después de la resurrección, por influencia de la filosofía griega. Los cristianos 
confiaban en la resurrección corporal que tendrá lugar en la segunda venida de Cristo 
(ver 1 de Tesalonicenses 4:1 3-1 8). Por lo tanto, la resurrección de Jesús de Nazaret es 
fundamental para la fe cristiana. 

Consecuencias teológicas 

Si se acepta la teoría de Jacobovici, hay que descartar los escritos más antiguos que 
se han encontrado de la vida de Jesús de Nazaret. IVIe refiero a los relatos de IVIarcos, 
Mateo, Lucas y Juan, además de Tácito, Suetonio y Josefo. Este "Jesús hijo de José" 
no es hijo de un carpintero ni su origen es Nazaret ni era hermano de Jacobo. Quizá 
tuvo un hijo, porque hay un osario de un "Judas hijo de Jesús", aunque no podemos 
conocer el nombre de su madre. No fue crucificado y nunca resucitó. La tumba de ese 
Jesús no está vacía. 

Pero la tumba de Jesús de Nazaret sí está vacía. Yo la he visitado y miles lo hacen 
cada día. La de Jesús de Nazaret, un pobre carpintero que murió en una cruz horrible, 
está vacía porque ese Jesús resucitó. Su resurrección es imposible probarla arqueoló- 
gicamente, se requiere más que una excavación para que exista fe. La resurrección es 
una realidad sólo en aquellos corazones que están dispuestos a creer en el que dijo: 
"Yo soy la resurrección y la vida". 

Dr. Efraín Velázquez 
efrainv@uaa.edu 



Extraído de El Centinela ® 
Mayo 2007 



¿La tumba de Jesús? 
Evidencias 



Se ha anunciado que hay evidencia que los huesos de Jesús están en Jerusalén. Sin 
embargo, al analizar la evidencia reconocemos que ese Jesús no es hijo de un carpin- 
tero, estaba casado, tenía un hijo, no fue crucificado y no resucitó de los muertos. 
¿Será ese el Jesús de Nazaret al cual veneran millones de cristianos? Estudia la evi- 
dencia, y al final... tú decides. 

S. Jacobovici propone hacer re-escribir todos lo libros de historia sobre la vida de 
Jesús de Nazaret. Su libro está entre los más vendidos, mientras cristianos en todo el 
mundo están airados por sus conclusiones. Pero el análisis de la evidencia no debe 
estar basado en apasionamientos religiosos. La metodología de Jacobovici no es la 
que usamos los arqueólogos, nosotros pedimos permiso a las autoridades y nos ro- 
deamos de otros expertos. 

Jacobovici, quien no es arqueólogo, se dirigió con camarógrafos a Talpiot (Jerusalén) 
para buscar los restos de una tumba excavada en 1980. Él logró entrar ilegalmente a 
la tumba, buscó los osarios que habían excavados, hizo pruebas de ADN y usó es- 
tadísticas para demostrar que había encontrado los huesos de Jesús. ¿Pero a que 
Jesús encontró él? 

Evidencia 1: 
El hijo de José 

En la tumba se encontraron 10 osarios (cajitas de piedra donde se ponían los huesos). 
Estos tenían nombres inscritos, "José," y "Jesús hijo de José" entre ellos. Jacobovici 
sugiere que estos son los personajes bíblicos. Pero se debe recordar que Jesús de 
Nazaret es conocido como hijo de un carpintero, de una familia que vivía en Nazaret. 
El José de Talpiot no era pobre, pues su tumba es una hecha en piedra como la gente 
adinerada. El José bíblico debió haber sido enterrado en una zanja llana como la ma- 
yoría de la personas eran enterradas. Aun si hubiese sido enterrado en una cueva, su 
osario debía ser sencillo y no ricamente ornamentado. Además, la tumba de José de- 
bería haber estado en Belén o en Nazaret. El papa de ese Jesús era un José, pero no 
un carpintero de Nazaret. 

Evidencia 2: 
Lugar de la Tumba 

La tumba de Talpiot queda lejos de la ciudad de Jerusalén, no cerca del área de la 
ciudad donde se enterraban los muertos durante el primer siglo AD. Los relatos que 
describen la muerte de Jesús no mencionan que se haya enterrado lejos de Góigota, 
donde fue crucificado, sino muy cerca (Juan 19:42). En Jerusalén sabemos donde 
habían algunos cementerios (necrópolis) del primer siglo AD. En el área donde está la 
iglesia de la Santa Sepultura era usada como cementerio durante el periodo romano. 
No es evidencia conclusiva pero las probabilidades son muy altas. Esto es tema de 
controversia ya que desde el siglo XIX a cristianos se les ha hecho creer que la "Tum- 
ba del Jardín" es un lugar correcto. Pero esa tumba data del 1 ,000 AC, era usada des- 



de el tiempo de David y no durante el tiempo de Cristo. Pero lo más importante de am- 
bas tumbas es que están vacías. 



Jacobovici nota que en los osarios también están inscritos los nombres de Judas hijo 
de Jesús, María, Mateo, y Mariamenoumara (María conocida como Marta). Esos nom- 
bres había sido publicados por A. KIoner (1986) y no habían causado sensación, por- 
que son muy conocidos en el primer siglo AD. R. Bauckham ha catalogado 2625 nom- 
bres de esa época y nota que el segundo más común es José, el cuarto Judas y el 
sexto Jesús. Entre mujeres, María era el más usado, apareciendo en el 21 .4% de to- 
das las inscripciones. Esa no es la única evidencia de osarios que Jacobovici trata sin 
cuidado. Él llega a sugerir que el osario que ha sido identificado como de "Jacobo hijo 
de José, hermano de Jesús" proviene de Talpiot. Pero no hay forma de conectar ese 
osario con la tumba encontrada en Talpiot. Las pruebas de petina (formaciones mine- 
rales) que Jacobovici usa para conectarlo con la tumba no son comparadas con ejem- 
plos suficientes. Además, el osario perdido de Talpiot no tenía ninguna inscripción o 
decoración y el de Jacobo está inscrito. 

Evidencia 4: 

La esposa de Jesús 

La evidencia más impresionante es la prueba de ADN de fragmentos de hueso en la 
tumba. ¡El ADN de Jesús y Mariamenoumara (María) eran diferentes! ¿Será eso algo 
impresionante? 

Las mujeres que eran enterradas en las tumbas familiares usualmente tenían un ADN 
diferente al de sus esposos. Esa María pudo haber estado casada con Jesús, Judas, 
Mateo, o uno de los José allí enterrados. Además no hay evidencia alguna para conec- 
tar esa María la Magdalena. 



No muchos eruditos han notado que el Jesús que apareció en Talpiot no pudo haber 
sido crucificado. Eso hubiese sido reconocido por quienes retiraron los huesos del osa- 
rio. Los judíos ortodoxos modernos exigen que se entierren los huesos encontrados en 
excavaciones arqueológicas. Eso fue lo que se hizo con los huesos del "Jesús hijo de 
José" de Talpiot. Eso hubiese sido un descubrimiento importantísimo. Solo hemos en- 
contrado un hueso con evidencia de crucifixión y está en exhibición en el Museo de Is- 
rael. 

Evidencia 6: 
La Resurrección 

Ese Jesús de Talpiot nunca resucitó. ¿Por qué los seguidores de Jesús estuvieron dis- 
puestos a morir con la esperanza de una mentira? Ellos tenían tanta confianza en que 
Jesús había resucitado que muchos dieron su vida bajo esa premisa. Pablo, un segui- 



dor de Jesús de Nazaret, explicaba que "si Cristo no resucitó... vana es también vues- 
tra fe" (1 Corintios 15:14). 

La resurrección de Jesús es central para la fe cristiana. Sin embargo, la resurrección 
va más allá de lo que podemos analizar científicamente. Es un asunto de fe, de con- 
fianza en los relatos sobre los cuales se basa el cristianismo. Los primeros cristianos 
confiaban que la resurrección era un evento corporal y no "espiritual" como lo sugiere 
Jacobovici. 

Los cristianos predicaban la resurrección en el esperado regreso del Mesías (1 Tesa- 
lonicenses 4:13-18). 

Resultados 

La evidencia está frente a usted, ahora debe tomar una decisión en base a la eviden- 
cia que esta frente a usted. Si acepta la teoría de Jacobovici, debe descartar los escri- 
tos más antiguos que se han encontrado de la vida de Jesús de Nazaret. Me refiero a 
los relatos de Marcos, Mateo, Lucas y Juan que fueron escritos entre diez y setenta 
años después de la muerte de Jesús. Además debe dudar de la validez de los reportes 
de los historiadores no-cristianos del primer siglo: Josefo, Gayo Tácito, Suetonio, y Pli- 



El "Jesús hijo de José" de Talpiot no fue hijo de un carpintero, ni su origen es Nazaret, 
no era hermano de Jacobo, tuvo un hijo, no fue crucificado, y nunca resucitó. Esa tum- 
ba no estuvo vacía por dos mil años. Por el contrario, los relatos bíblicos mencionan de 
s de que la tumba de Jesús de Nazaret ha estado vacía (1 Corintios 15:6). 



Tenemos evidencia de una tumba vacía de un Jesús que era de Nazaret, criado por 
pobre carpintero, soltero, que murió en la horrible cruz. Por otro lado, es imposible pro- 
bar arqueológicamente su resurrección. Se requiere más que una excavación para que 
exista la fe. 

Espero que puedas buscar todas las evidencias posibles sobre el cristianismo antes de 
tomar una decisión en cuanto a Jesús de Nazaret. Estudia la Biblia con oración y serás 
llevado a la verdad. En mi caso, ha sido más que una búsqueda intelectual, han sido 
experiencias con el dolor y sentir la esperanza, lo que me ha llevado a creer en aquel 
que prometió: "Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi aunque este muerto, 
vivirá." 

Más Evidencia ^ 

• Bauckham, Richard "All in the Family" in The Burial of Jesús; Washington D.C. 
(2007). 

• Barkay, Gabriel "The Garden Tomb: Was Jesús Buried Here?" Biblical Archaeolo- 
gy Review, 12:02 (Marzo/Abril de 1986). 



^ Tenga mucho cuidado con la información que usted recibe de la red cibernética porque no toda es con- 
fiable. La misma precaución se debe tener con los seudo-documentales donde se cita solo parcialmente a 
expertos. Antes de llegar a conclusiones recuerde tener frente a usted la mayor cantidad de evidencia. 



Barkay Gabriel y Amos KIoner "Jerusaiem Tombs from the Days of the First Tem- 
ple" Biblical Archaeology Review; 12:02 (IVIarzo/Abril de 1986). 
KIoner, Amos "A Tomb with Inscribed Ossuaries in East Talpiyot, Jerusaiem", 
'Atiquot (Jerusaiem), vol. 29 (1996). 

Magness, Jodi "What Did Jesús' Tomb Look Like?" in The Buríal of Jesús, Wash- 
ington DC (2007). 

IVIcRay, John; Archaeology and the New Testament Baker Academlc, Grand Rap- 
ids (1991). 

Meyers, E.; The Oxford Encyclopedla of Archaeology In the Near East, Oxford 
University, Oxford (1997). 

Stern, Ephraim The New Encyclopedla of Archaeologlcal Excavatlons In the Holy 
Land, Israel Exploration Society, Jerusaiem (1993). 



Dr. Efraín Velázquez 

Departamento de Teología 

Universidad Adv. de las Antillas 



Extraído de www.contestandotupregunta.org 



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